miércoles, 12 de junio de 2013

Un nuevo habitante del anaquel

Alguna vez en la vida nuestras  miradas se cruzaron, eramos jóvenes y con ganas de escribir la mejor historia del universo, he perdido ya la cuenta de todas las platicas y los mundos que creamos, se convirtió en el navegante continuo de mi imaginación,  sabia todo de mi, vivía adivinando mi pensamiento, era perfecto.

Por cuestiones de la vida, decidimos compartir nuestro camino, no era una idea mala, quien como el para estar conmigo y vivir entre  mis sueños, sin embargo a veces las aventuras precipitadas, acaban abruptamente. Pasaron cerca de 13 meses, si el mundo había visto a un hombre realmente enamorado, era el,  nunca interpondré una queja o mala palabra en su contra, es difícil explicar por que las cosas salieron mal, a ciencia cierta ni siquiera yo lo se.

Bien dicen, que las personas buenas de este mundo son escasas y que si alguien tiene la suerte de toparse con una de ellas tiene que hacer todo lo que este a su alcance para conservarlo, EL era una de estas personas, durante nuestro viaje fui la princesa mas hermosa de los cuentos de hadas, la guerrera mas valiente, la mujer mas amada...construyo un mundo de paredes de cristal y mucho brillo para nosotros, planeamos infinidad de veces lo que debía ser nuestro futuro y teníamos ya los boletos sin regreso a "vivieron felices para siempre".

Sin embargo y a la mala, yo he aprendido que los cuentos de hadas son solo eso, cuentos y esta no podía ser la excepción, hubo veces en que quise saltar del mundo que nos había construido y por miedo a perderlo todo me aferre con todas las fuerzas a nosotros, pensando en que las cosas podían mejorar y que al amor no solamente nace, si no que también se construye, esa debió de ser mi primer señal de alarma.

Un día al despertar y mirar al espejo no encontré a nadie, estaba la figura de una mujer que no conocía, con los ojos vacíos y carente de sonrisa, tenia el alma enferma, ya no podía escuchar la voz de su corazón, era solo el molde de lo que alguna vez había sido. Por todos los medios trate de que nadie nunca lo notara, de pintar la sonrisa mas amplia en mi rostro en pos de evitar el sufrimiento y desmoronar nuestro palacio, aun así, era inevitable la tristeza; y si tenia toda la vida resuelta, ¿por que la infelicidad?

Finalmente, no era honesto seguir viviendo en ese mundo de ensueño, del cual alguna vez fui reina y pase a ser la mas fiel de las espectadoras, el se fue, le devolví la libertad y con ello destruí todos los universos que el creo para nosotros. Probablemente me convertí en su peor sueño y su mas desagradable final, pero confió en que venga su amanecer más brillante.

Y así fue que quien nunca estuvo destinado a ser un fantasma, pasa a formar parte de los anaqueles del recuerdo.

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